Neuquén tiene todo para ser la provincia mejor administrada del país. Recursos, universidad, energía. Lo que falta no es plata. Es que alguien haga las preguntas incómodas y no mire para otro lado cuando no le responden.
Vaca Muerta genera más de 5.000 millones de dólares al año. Pero esa riqueza no se traduce en calles seguras, agua limpia, ni viviendas que la gente pueda pagar.
No es una metáfora. Ciudades como Centenario y Junín de los Andes vierten efluentes cloacales a los ríos con tratamiento deficiente o nulo. Aguas abajo, las plantas potabilizadoras captan de esos mismos ríos para abastecernos.
Los nutrientes de esos efluentes —fósforo y nitrógeno— alimentan las floraciones de cianobacterias que cada verano generan alertas rojas en El Chocón, Mari Menuco y Los Barreales. Ese "veneno verde" no es solo un problema estético: produce toxinas que afectan la salud y destruyen el turismo.
El principio es simple: que los efluentes tratados no vayan a los ríos sino a riego forestal. El suelo de la meseta funciona como filtro biológico natural, capturando los nutrientes antes de que lleguen al agua. Los ríos se limpian, los bosques crecen, las algas dejan de multiplicarse.
Ya funciona en otras partes del país. San Juan tiene una ley (2525-L) que regula las Áreas de Cultivo Restringido con efluentes tratados. En Neuquén, Cutral Có y Plaza Huincul riegan 150 hectáreas con este sistema.
La provincia más rica tiene un déficit de más de 40.000 viviendas. El Fondo Neuquino para la Vivienda (Ley 3505) existe pero no alcanza. Faltan créditos accesibles, lotes con servicios y transparencia en las adjudicaciones. Hay que preguntarse por qué.
Neuquén tiene más robos por habitante que el promedio nacional. Vecinos que cortan rutas porque no los escuchan. La seguridad no es tema de oposición: es un problema de todos los días que requiere control parlamentario real.
Hay localidades donde el hospital más cercano está a horas, donde las promesas de obras se acumulan y nunca llegan. El interior sostiene la provincia pero parece que la provincia se olvida del interior.
Quién soy
Me metí en política porque me cansé de ver cómo las cosas que funcionan mal siguen funcionando mal, año tras año, gobierno tras gobierno. No porque crea que tengo todas las respuestas, sino porque alguien tiene que hacer las preguntas y no soltar hasta que le respondan.
Integro un bloque independiente porque la mejor manera de representar a la gente es no deberle nada a nadie más que a la gente.
Creo en una Legislatura que controle, no que aplauda. Que pregunte antes de votar. Que estudie antes de opinar.
Neuquén no necesita más denuncias.
Necesita mejores reglas.
Y alguien que las escriba.
Un reclamo, una idea, o algo que te preocupa.